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Isela
Trujillo Tamez / Eydie Arzate
Resumen
El propósito de este artículo es analizar el papel que desempeña
la mujer indígena en el mantenimiento o desplazamiento de su
lengua.
Los
datos que se presentan de las lenguas indígenas investigadas
brindan una primera evidencia sobre como el comportamiento lingüístico
de las mujeres es clave en el desplazamiento de una lengua y cómo
éste puede ser un indicador importante del grado de vitalidad de
la misma.
Esta investigación se está realizando dentro del proyecto PAPIIT
IN-402706-3 (UNAM) "La vitalidad de lenguas indígenas de México:
un estudio en tres contextos.
*********
El cambio hacia una variación de prestigio de una lengua,
según reportan diferentes estudios en el área de la sociolingüística
(Labov 1972; Trudgill 1974; Gal 1978; Saville-Troike 1982) suele
ser encabezado por las mujeres. No obstante, pocos son los
estudios que reportan qué influencia tiene el comportamiento lingüístico
de las mujeres en el mantenimiento o desplazamiento de una lengua
indígena frente a una lengua nacional de mayor prestigio.
El propósito de este artículo es analizar el papel que
desempeña la mujer indígena en el mantenimiento o desplazamiento
de su lengua. La hipótesis que guía la investigación es que el
papel de la mujer indígena cambia en las diferentes comunidades
lingüísticas dependiendo de las
etapas de desplazamiento en las que se encuentran las
lenguas, y que dicho comportamiento puede
ser un indicador del grado de desplazamiento de una lengua.
México es uno de los países con mayor diversidad lingüística
a nivel mundial,
para fines de
esta propuesta se ha considerado únicamente la investigación con
dos lenguas, en específico se trata de la lengua mixe de la zona
media que se habla al sur de México en el estado de Oaxaca y la
lengua náhuatl que se habla en el Estado de México, provincia
que rodea al Distrito Federal y cuya capital es Toluca.
Antecedentes
Teóricos
La distinción del habla entre hombres y mujeres ha sido
reconocida como una variable sociolingüística desde hace algunas
décadas. Al respecto se han evidenciado todo tipo de experiencias,
como el caso excepcional de una isla en el Caribe donde los
hombres hablaban una lengua (caribe) y las mujeres otra diferente
(arahuaco) (Trudgill 1974: 85-86). Con respecto a los diversos
rasgos lingüísticos de las lenguas, Saville-Troike
por ejemplo, menciona que las mujeres de algunos dialectos inuit
usan nasales sonoras en la posición final mientras que los
hombres utilizan oclusivas sordas (Saville- Troike en Moreno 1998:
37).
En nuestro análisis, lo crucial en la distinción de habla
entre hombres y mujeres es cuando las mujeres se convierten en
promotoras de un cambio lingüístico.
Al respecto Trudgill reporta que, por ejemplo, en la lengua
Koasati y en particular en Chukchi se observó que el habla de las
mujeres era más conservadora que en los hombres, los cambios lingüísticos
eran dirigidos por el hombre y seguidos más tarde por las mujeres.
El autor aclara que es posible generalizar que las mujeres son más
conservadoras que los hombres, sin embargo, en lo que refiere al
cambio lingüístico sólo se da si el cambio no se dirige hacia
el habla prestigiosa y estandarizada
(Trudgill 1974: 99-101).
Trudgill destaca entonces que donde existe una variedad con
estatus alto o una norma nacional, el cambio se dirige hacia esta
norma y aparece liderado más frecuentemente por las mujeres, de
ahí la importancia de la hipercorrección como una característica
femenina. Así, reporta diversos casos como el de Hillsboro en
North Carolina o el de Larvik en el sur de Noruega (Trudgill 1974:
99-101). Con respecto
a los estudios en centros urbanos es
Labov, el que señala primeramente, que la mujer es más sensible
a las normas prestigiosas que los hombres. Observa que las mujeres
poseen una actitud más positiva hacia los usos que se ajustan a
la norma, mientras que los hombres evidencian usos asociados a las
variedades locales (Labov, 1972).
La tendencia a seguir un modelo prestigioso por parte de
las mujeres reportada por Labov (1972) y Trudgill (1974) refiere
tanto a particularidades propias de una comunidad, como a rasgos
externos a la misma. Chambers y Trudgill (En Moreno 1998:38-39)
intentan explicar esta tendencia femenina mediante los siguientes
razonamientos:
(...)
la falta de un lugar destacado en la sociedad hace que las mujeres
necesiten marcar su estatus social mediante una conducta específica,
por otra parte, la falta de cohesión de las mujeres en las redes
sociales las obliga a enfrentarse más a menudo a situaciones de
formalidad, esto es, el lugar del hombre en los intercambios
sociales permite que consideren como de escasa formalidad muchas
situaciones que las mujeres interpretan como más formales,
finalmente, la educación suele llevar a las mujeres a desempeñar
lo que se considera su función social siguiendo una norma de
conducta socialmente aceptada. Se ha añadido a todo eso, que la
adecuación a un modelo de prestigio es una estrategia
interpersonal cuya finalidad es el mantenimiento de la autoestima
en los intercambios sociales.
Saville-Troike (1982) hace otras observaciones de igual
importancia y con referencia a la vida de las comunidades rurales,
señala que las diferencias lingüísticas entre hombres y mujeres
están a menudo asociadas con patrones diferenciales de educación
y división del trabajo, incluyendo tipo de oficios versus el
cuidado de los niños. Los hombres probablemente han recibido
mayor educación y así un mayor control de las variedades
formales y escritas del lenguaje, de modo que ellos también
probablemente tienden a ser los bilingües. En Argelia, por
ejemplo, las únicas hablantes monolingües de Bereber eran
mujeres. Las excepciones a este patrón suceden en sociedades
donde las mujeres tienen iguales oportunidades de educación y
posibilidades de movilidad frente a las estructuras sociales indígenas,
o bien, en comunidades donde las mujeres asumen primordialmente
roles comerciales. Con respecto a las excepciones de las que habla
Saville-Troike, Gal basado en un caso de Austria observa que
ciertamente cuando las mujeres se convierten en hablantes bilingües,
propiciado normalmente por un cambio económico y un proceso de
modernización en la comunidad, éstas son las promotoras de la
lengua dominante (Gal, 1978).
En México una referencia importante sobre la problemática
es el estudio que realizó Terborg (1995, 1996) de 1983 a 1985, en
el cual registra datos de la zona maya en dos comunidades de Yucatán,
Xocen y Dzitás. Terborg reporta que en Xocen, la mayoría de los
monolingües son mujeres de todas las edades y hombres ancianos, y
también los niños menores hablan sólo el maya yucateco. Esto
hace evidente la importancia del papel que desempeña la mujer,
pues ella es la figura principal en la transmisión de la primera
lengua.
En Dzitás, observa Terborg que por el contrario, la mayoría
de los hablantes monolingües en lengua indígena eran mujeres
ancianas que mostraban el mismo grado de evolución, aun cuando
eran jóvenes. En cambio, actualmente las mujeres adolescentes y jóvenes
y los niños representan casi la totalidad de los hablantes
monolingües, pero en español. En otro estudio,
Terborg y Martínez (1988) destacan que en el sur de Sonora
con la lengua mayo /cahita, de todas las mujeres bilingües y
menores de treinta años que registraron en sus datos, ninguna
hablaba a sus hijos sólo en mayo y muy pocas les hablan en ambas
lenguas.
Estos estudios en México nos parecen relevantes porque
destacan el papel conservador de las mujeres cuando la lengua indígena
aún no se encuentra en peligro de ser desplazada, así como el
papel de la mujer como promotora del español en la educación de
sus hijos. Ambas investigaciones nos motivaron para indagar si en
otras comunidades de otras lenguas se puede observar el fenómeno
del cambio del papel de la mujer de acuerdo con el avance del
desplazamiento de la lengua indígena.
El
caso de la lengua mixe
El mixe es una lengua originaria del estado de Oaxaca, al
sur de México, se extiende específicamente al noreste del estado
en la Sierra Norte. El estudio con esta lengua lo venimos
realizando desde el año 2006 y refiere a la variante del mixe que
se habla en la zona media, concretamente en la comunidad de
Chuxnaban, perteneciente al municipio de San Miguel Quetzaltepec.
En este municipio se registra un monolingüismo de alrededor del
50%, los datos censales hablan que de un total de 4, 688 hablantes
de mixe sólo 2,369 son bilingües (INEGI, 2000).
La comunidad de Chuxnaban registra una población total de
920 habitantes de los cuales 438 son mujeres y 482 son hombres (INEGI,
2000). Ciertamente como revela el censo con base municipal, se
puede observar un alto monolingüismo del mixe en la población
adulta y con especial atención en las mujeres, mientras que el
bilingüismo se observa en la población joven tanto de hombres
como de mujeres.
La investigación en esta zona indagó aspectos sobre el
uso de la lengua mixe frente al español en cuatro dominios: La
familia, la escuela, la asamblea comunitaria y la iglesia. Metodológicamente
se obtuvieron los datos mediante un cuestionario que fue aplicado
a hombres y mujeres mayores de 12 años. El instrumento diseñado
contiene una serie de preguntas cerradas donde los sujetos
responden seleccionando que lengua que usan en cada dominio. La
lengua empleada en la realización del cuestionario fue el mixe,
es decir, la primera lengua de los sujetos. La muestra del estudio
obtenida fue cien hablantes
del mixe (46 mujeres y 54 hombres).
En la siguiente tabla se presenta el grado de conocimiento
de español que señalan tener los entrevistados de la muestra según
el género:
|
GÉNERO
|
ESPAÑOL
|
POCO
|
SOLO ENTIENDE
|
NADA
|
|
Mujeres
|
12
|
17
|
12
|
5
|
|
Hombres
|
23
|
23
|
5
|
3
|
Tabla A:
Conocimiento del español según el género del entrevistado
Los
datos revelan que existe un mayor bilingüismo y un mayor
conocimiento del español en los hombres que en las mujeres e
igualmente que la tendencia hacia el monolingüismo del mixe es más
acentuada todavía en las mujeres.
Con respecto a los datos sobre el uso de la lengua mixe en
Chuxnaban, se destaca en nuestra muestra, que la mujer mixe continúa
prefiriendo el uso de su primera lengua en los dominios
comunitarios más importantes como son la familia y la asamblea
comunitaria. En el dominio de la iglesia se observa una tendencia
bilingüe y una incipiente preferencia por el uso del español, en
tanto que en el dominio de la escuela la preferencia por el uso de
español se incrementa en contraste con los otros dominios.
Importante en la conservación y transmisión de la lengua es la
preferencia por el mixe en la familia y ésta fue evidenciada en
las mujeres entrevistadas.
Los hombres por su parte mostraron una mayor apertura hacia
el uso del español, la cual aparece con niveles variados en todos
los dominios. En contraste con las mujeres, los hombres favorecen
en mayor medida la situación bilingüe en la iglesia, y también
la opción por el español es mucho más alta en la escuela que la
que manifiestan las mujeres. Coinciden con las mujeres en la
preferencia de uso del mixe en la familia y las asambleas
comunitarias.
Acerca del papel de la mujer mixe en el cambio lingüístico
de su comunidad podemos indicar que la mujer aparece como
protagonista en el mantenimiento de su lengua al preferirla como
lengua familiar y trasmitirla así a sus hijos e hijas. En este
caso lingüístico no destaca
la mujer como innovadora del cambio en contraste con los
hombres, los datos muestran que las mujeres asumen aún una posición
más conservadora sobre su lengua que los hombres.
Con respecto a la hipótesis que guía nuestro estudio,
podríamos entonces argumentar que este comportamiento más
conservador de la mujer mixe, nos indica que nuestra comunidad de
estudio se encuentra todavía en una etapa inicial del
desplazamiento lingüístico. Ahora nos interesa comparar la
situación descrita con una comunidad de habla náhuatl en
el Estado de México.
El
caso de la lengua náhuatl
Al igual que el caso de la lengua mixe, a principios del
2006 comenzamos la aplicación de encuestas en una zona de habla náhuatl
ubicada al oeste del volcán Nevado de Toluca, al sur del Estado
de México. Específicamente hablamos de la comunidad de Potrero
de San José en el municipio de Temascaltepec. Según los censos
del INEGI (2000) la comunidad estaba
poblada por 939 habitantes, de
los cuales 452 son hombres y 487 son mujeres.
Metodológicamente
se identificaron 177 casas, repartidas en tres zonas ideográficas
de la población, se enumeraron las casas de la población y se
obtuvieron los números de casas a encuestar al azar, el total de
casas a visitar fue de 63, las cuales se visitaron y se recabaron
270 cuestionarios. A diferencia del cuestionario en la comunidad
mixe, el instrumento que se aplicó en Potrero de San José se había
diseñado para obtener información sobre la competencia y la
transmisión del náhuatl en la casa, fuera de casa y la escuela.
Cabe señalar que los cuestionarios se aplicaron en español
directamente en las casas y a las personas mayores de cinco años.
Del total de
encuestas aplicadas, 148 son mujeres, de las cuales 75 son
monolingües del español y 73 bilingües español-náhuatl; 122
hombres, de los cuales 48 son monolingües del español y 74
bilingües español-náhuatl. Un aspecto a resaltar es el hecho de
que hay más mujeres monolingües del español y más hombres
bilingües español-náhuatl. Los datos muestran además que al
menos dentro de nuestra muestra no se encontraron hablantes
monolingües del náhuatl.
|
GENERO/LENGUA
|
LENGUA
QUE HABLA
|
TOTAL
|
|
|
ESPAÑOL
|
AMBAS
|
|
|
GÉNERO
|
MUJERES
|
75
|
73
|
148
|
|
|
HOMBRES
|
48
|
74
|
122
|
|
TOTAL
|
122
|
147
|
270
|
Tabla
B: Hablantes por lengua y género
De manera inicial se puede decir que la transmisión del
español en lugar del náhuatl, por la figura femenina de las
familias náhuatl, se hace evidente, ya que la mayoría de las
mujeres son monolingües del español. Agregando que son ellas
quienes también pasan el mayor tiempo con las generaciones más jóvenes
y por tanto las principales transmisoras de la lengua que más
usan, el español; tomando en cuenta que en el caso de los hombres
de Potrero de San José hay más bilingües español-náhuatl que
monolingües del español.
Según los datos obtenidos la mayoría de las mujeres le
hablan a los niños en español en casa, rebasando por muy poco a
los hombres, es decir que a la mayoría de los niños (5-12 años)
no se les está transmitiendo la lengua náhuatl, lo cual
nos da un indicio de que las futuras generaciones sean bilingües
receptivos y no transmitan el náhuatl a sus hijos.
La misma situación presenta la transmisión de la lengua a los muchachos (13-18
años) por las mujeres, pues es mayor la comunicación que tienen
con ellos en español que en náhuatl. La comunicación con los
adultos (40-60 años, lo cual incluye adultos jóvenes y mayores)
es en su mayoría en español aunque aumenta ligeramente el uso de
las dos lenguas. En cuanto a la gente mayor (de 60 años en adelante) sigue siendo el
español la lengua dominante de uso hacia ellos y disminuye, a
comparación de los adultos, el uso del náhuatl.
Fuera
de casa, las mujeres usan más el español con los niños de otras
casas o zonas de la comunidad. El patrón se repite casi de manera
semejante en el uso del español fuera de casa con sus amigo(a)s,
con otros adultos, con la gente mayor, con la gente de la asamblea
y con la personas que
van a la iglesia. Realmente el uso del español es muy notorio,
sobre todo por parte de las mujeres fuera de sus casas, pero los
hombres aumentan ligeramente el uso del náhuatl cuando están con
sus amigos, adultos, gente mayor o en la asamblea, sin que este
aumento parezca significativo.
En la escuela, tanto los hombres como
las mujeres no usan la lengua náhuatl. Los padres de familia se
comunican con el director y los maestros en su mayoría en español,
sólo cuando los padres de familia se comunican con los hijos
aumenta el uso del náhuatl, lo cual se presenta también en las
juntas de padres de familia, ya que entre ellos es mayor el uso de
la lengua náhuatl.
Los datos en Potrero de San José revelan que existe una
diferencia en la actuación lingüística de las mujeres en relación
con las actividades socioeconómicas que puedan desempeñar. El
hecho de encontrar mayores oportunidades de trabajo al hablar el
español puede explicar el porque la mujer transmite de manera más
frecuente la lengua nacional y no la lengua indígena de la
comunidad en contraste con los hombres.
A partir de lo anterior, podemos ver que la mujer influye
de manera definitiva en el desplazamiento – mantenimiento de la
lengua náhuatl, apuntando más bien al desplazamiento, caso
contrario a lo observado en la comunidad mixe, donde el papel de
la mujer en la transmisión de la lengua primera es positivo y
fundamental. En el caso de la comunidad náhuatl, es la figura
masculina quien usa de manera más frecuente el náhuatl.
De modo que en relación con nuestra hipótesis el
comportamiento de las mujeres en Potrero de San José nos indica
que nos encontramos con una localidad en una etapa de
desplazamiento avanzada.
Conclusiones
Los datos que hemos presentado, tanto con respecto al mixe
y como al náhuatl, apuntan a señalar que es muy posible que el
comportamiento lingüístico de las mujeres esté en estrecha
relación con el grado de desplazamiento en que se encuentre una
lengua. De modo general, podemos decir que cuando en una comunidad
las oportunidades de educación y participación económica
de la mujer son restringidas con respecto a la sociedad nacional,
la actitud de la mujer será favorecedora a su lengua materna, tal
como tienden a mostrar los datos de Xocen en la zona maya
levantados a mediados de los años ochenta por Terborg y los
datos actuales de Chuxnaban en la zona mixe.
Cuando esta situación se ve alterada por un cambio en las
actividades socioeconómicas entonces la mujer será clave como
promotora del desplazamiento de su lengua, como el caso de Dzitás
igualmente en la zona maya y Potrero de San José en la zona náhuatl.
Esta investigación que hemos expuesto es de carácter
exploratorio y ha buscado presentar datos que nos permitan
reconocer a la mujer indígena como un personaje clave en el
desplazamiento de una lengua. Sin duda es necesario realizar
estudios más amplios y específicos sobre esta problemática en
estas y otras regiones. De comprobarse nuestra observación en
estudios más amplios con otras lenguas indígenas estaríamos
frente a dos contribuciones de relevancia:
El conocimiento de la actuación lingüística de la mujer
en una determinada comunidad nos permitiría conocer con cierta
precisión cual es el grado de vitalidad de una lengua y
determinar la etapa del desplazamiento en que se encuentra. Si la
mujer es clave como promotora del desplazamiento de una lengua, la
planificación lingüística deberá considerar más y
profundamente su trabajo con las mujeres como un área fundamental
para revitalizar las lenguas en desplazamiento.
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